Sabes pocas cosas del invierno,
estás tan perdido en una ciudad sin nieve
que hasta te cuesta reconocerte
porque aquí
las estaciones se suceden de tal forma
que el verano no es demasiado cálido, no es
abrasador, insoportable,
y el invierno no es lo bastante cruel
ni lo bastante oscuro
para que le debas
el estado de ánimo que te debes sólo a tí,
tu condición de viajero,
lo único que aún te permite reconocerte
mientras que, en esta ciudad,
todas las músicas se parecen demasiado.
lunes 23 de enero de 2012
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